Comunicado sobre el artículo "Y si el SIDA no existe"



En la edición número dos de Knot se publicó el artículo "¿Y si el sida no existe?", que ha generado varias reacciones por parte de nuestros lectores, tanto positivas y de felicitaciones como de desaprobación, y cada una de éstas nos parecen formas saludables de demostrarnos nuestro compromiso como revista dirigida al sector LGTB.

Como dejamos claro desde el inicio, con la publicación de la nota, la revista Knot no estaba, en ningún momento, tomando partido sobre las visiones alternativas sobre el SIDA. Lo que animó la escritura y posterior publicación del artículo fue poner en primer plano una polémica y unas posturas sobre el VIH-SIDA tan reales como las personas que mueren anualmente por dicha pandemia.

Para aquellos que sostienen que la publicación del artículo podría “influenciar” a algunos lectores a dejar de creer en el riesgo o los problemas relacionados al VIH/SIDA, habría que recordarles que la teoría funcionalista sobre la comunicación ha sido seriamente debatida desde los años 60 y 70 del siglo pasado, y que hoy se habla no de la “influencia” o de “los efectos” de los medios en los receptores, sino de “procesos” que se pueden agenciar, concibiendo a los lectores no como personas reactivas o pasivas, sino autónomas y con capacidad crítica frente a la información que reciben de los medios.

Esto no nos exime de nuestra responsabilidad como periodistas y de la ética como revista dirigida a la población LGTB, y prueba de ello es la inclusión al interior del artículo de voces disidentes de las teorías alternativas sobre el VIH, y también la publicidad siguiente al artículo. En Knot no pretendemos tomar el derecho a la libertad de expresión (amparado en la mayoría de países de nuestro continente) como defensa para publicar artículos imprudentes y ofensivos, pero queremos apostarle a una información pluralista y liberal, que cuestione, que se deslice por terrenos inexplorados y que cree que hay algo más allá de lo que siempre se dice.

Superando las críticas sobre la objetividad o la escritura del texto, éste pone una vez más en el centro del debate las discusiones sobre cuáles son los limites de la libertad de expresión cuando toca temas tan sensibles como el SIDA en una población que ha sido estigmatizada históricamente. Por tal motivo, solicitamos disculpas a los lectores que verdaderamente pudieron sentirse ofendidos o conmocionados con la publicación del artículo.

Muchas gracias,
Jorge Luis Aparicio Erazo
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